El descalabro de Banco Popular
11.04.2017 10:59
«En ningún caso puedo imaginar la desaparición de Banco Popular». Cuando el presidente de una entidad financiera se ve obligado a reafirmar algo que, a priori, se daría por hecho da la impresión de que las dificultades que atraviesa son bastante importantes. Y así interpretaron este lunes los inversores las palabras de Emilio Saracho, quien en su primera junta de accionistas al frente de la sociedad casi confirmó que habrá una nueva ampliación de capital, la segunda fuerte desde 2012 y en las que ha requerido ya 5.400 millones de euros.
Fue escuchar como el nuevo presidente del banco -solo lleva dos meses en el cargo- decía a los socios de la entidad lo que muchos expertos ya daban por hecho -«estamos abocados a aumentar capital para continuar hacia adelante»- y empezar, de nuevo, a bajar con fuerza el valor de sus títulos hasta marcar un nuevo mínimo histórico. Así, el precio de la acción cerró a 0,73 euros tras caer un 9,6%, con un descenso acumulado del 11,5% desde enero. La caída se ha agravado hoy, al dejarse casi un 4% adicional en la apertura.
Sus títulos valen hoy en día seis veces menos que hace tan solo tres años. En concreto, se han depreciado un 87,6% desde abril de 2014, cuando uno valía 5,91 euros antes de iniciar un descenso sin, por ahora, aparente final que lo ha hecho caer hasta niveles de 1987. La agencia S&P ha rebajado de 'B+' a 'B' su calificación y la mantiene con la consideración de 'bono basura'.
Mientras, entre los accionistas minoritarios se mueven diferentes iniciativas que podrían concluir con la presentación de varias demandas en los tribunales, en principio contra los gestores anteriores encabezados por el expresidente Angel Ron y a priori circunscritas a la jurisdicción civil. No obstante, algunos bufetes que ya han actuado en el 'caso Bankia' ven «ciertas similitudes» con este procedimiento y no descartan incluso una querella penal.
Este mismo lunes el portavoz de la Asociación de Accionistas Minoritarios de Empresas Cotizadas (Aemec), Ignacio Aragón, pidió al consejo que abra una investigación interna para conocer si ha habido uso de información privilegiada. La respuesta de Saracho, que trató de aparentar tranquilidad, es no tienen «constancia de ello» y si conocieran alguna irregularidad en el futuro actuarían «en consecuencia» para depurarla.
Y es que el presidente quiso centrarse en el presente y el futuro del banco, evitando mirar al pasado porque «debemos concentrar todos nuestros esfuerzos en las fortalezas esenciales de nuestra marca, en el único mercado en el que tenemos masa crítica y relevancia: pymes y banca personal». «Esto implica -explicó- desinvertir de aquellos negocios en los que no contamos con las suficientes capacidades o recursos para competir tanto geográfica como verticalmente» y, además, hacerlo «de forma clara y sin dilación»...
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